Blogia
Lo que pocos leen. Lo que yo disfruto.

Generalidades

Disculpen las molestias

Disculpen las molestias

Discúlpenme pero he de irme. No, no me voy a un lugar lejano, simplemente voy a estar un tiempo sin escribir. Y como en todo, para ésto también existe una razón.

Una de las propuestas llevadas a cabo en los últimos días por parte del Gobierno de España es la remodelación de edificaciones antiguas, con el fin de crear lo que ellos llaman "abundantes puestos de trabajo". Dejarán las fachadas arregladas y los trabajadores cobrarán por ello (todos felices, parece).

Pues a mí me ha picado el gusanillo. Entonces, después de casi tres años escribiendo en este blog, me he preguntado: ¿por qué no remodelar yo también mis antiguos artículos? Vale que no me pagarán, pero algunos de ellos necesitan una ligera actualización. Y si algo he aprendido después de este tiempo es a saber que antes escribía peor que ahora.

Yo no escribo y mi blog se queda más bonito (todos felices, parece).

Nadie es perfecto

Nadie es perfecto

A diario cometemos errores. Se suele poner la típica excusa de soy humano, pero ésta no siempre es fácilmente aceptada por la persona perjudicada.

En un puesto de trabajo se pueden observar muchos. Yo, por ejemplo (y tampoco he tenido que pensar demasiado para poner uno), suelo cagarla en cosas sencillas, pero suelo hacerlo por exceso de confianza en mí mismo. Porque si alguien os dice que tener confianza en uno mismo es bueno, debéis contestarle que hasta cierto punto. La confianza es una muy mala aliada de la concentración, y por consiguiente un exceso de la misma repercutirá en un despiste que posiblemente provoque consecuencias, unas peores que otras.

Sin embargo los errores humanos no se reducen tan sólo a los actos, sino también a los pensamientos. Es más, los errores llamémosles físicos provienen de un error de pensamiento (por ejemplo, el anteriormente mentado exceso de confianza). Las creencias religiosas o algunas inclinaciones políticas son también un claro ejemplo de errores de pensamiento. Incluso quizá estos sean aun más graves, puesto que no te das cuenta de ellos hasta pasado un tiempo... eso si te llegas a dar cuenta.

Lo peor de todo es que no siempre tenemos una goma para hacer borrón y cuenta nueva. Por eso, amigos, os pido que penséis lo que decís, pero que nunca dejéis de decir lo que pensáis. Porque como diría George Orwell, la libertad significa "el derecho a decir lo que otro no quiere oír".

Cuaderno de bitácora

Cuaderno de bitácora

El turismo nunca ha sido lo mío. Como gusto sí, pero desafortunadamente aun no ha llegado el momento para llevarlo a la práctica. No se las razones (ni me interesa saberlas) por las que todavía no me he atrevido a marcharme para "conocer mundo", y extrañamente no me preocupa lo más mínimo.

Estoy a gusto en mi país, aunque ello no me transmita un sentimiento de patriotismo. Tampoco el hecho de estar a gusto aquí implica que no me produzca placer ver imagenes o leer libros de los lugares que me molaría conocer. Sin embargo no me imagino en ellos fuera de esos libros o esas imagenes, lo veo como algo lejano e incluso como algo improbable de ocurrir en un futuro, en mi futuro.

Merece plantearse y replantearse los lugares a visitar ya que, como en todos los sitios, te encontrarás un puñado de ventajas e inconvenientes. Algunos tendrán ganas de separarlos para posteriormente ponerlos encima de una balanza. Yo, en cambio, me acojono ante esa mierda de inconvenientes y doy la razón al viejo refranero (más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer).

Me prometo modificar el concepto.

A medias

Muchas de las cosas que empezamos no las terminamos, ya sea por holgazanería, desilusión, o ambas. Invertimos una gran cantidad de tiempo, y también de dinero, para desperdiciarlo abandonando lo que en su día fue una meta.

Hoy comenzamos el segundo mes del año con quizá algunas miras puestas sobre la mesa, miras que probablemente no se realizarán y que, seguramente, serán modificadas. Todo dependerá de la actuación de la dejadez en dicha mesa, y de si nosotros seremos o no capaces de luchar contra la misma y contra las adversidades que nos presenta.

A veces influyen factores externos, medios. Dichos medios pueden decepcionarnos, no querer saber nada más de ellos y, por consiguiente, abandonar la meta. A lo mejor nos equivocamos con esto dando un papel infravalorado a nuestros intereses futuros por culpa de una desafortunada decisión tomada "en caliente". Podría haber valido la pena.

En fin, yo sí dejaré finalizada esta actualización.

El Mar de Londres

El Mar de Londres

Desde pequeños vemos en la televisión y en los libros historias plasmadas de héroes que nunca existieron. Muchos de ellos nos enseñaron cosas tan importantes como el espíritu de superación, la bondad y el valor. Y todos alguna vez hemos soñado con imitarles.

Es sabido que en el mundo real también existen personas con el suficiente valor como para calificarles de héroes, sólo que a veces nos precipitamos regalando esa etiqueta. Quizá consideremos el valor como algo fácil de demostrar, cuando en realidad no tiene por qué siquiera ser demostrado.

Incluso puede confundirse con la cobardía. Alguien es capaz de rechazar algo, ya que cree que ese algo le va a perjudicar, entonces le adjudicamos un valor inmerecido. Inmerecido porque careció del valor a atreverse, a comprobarlo. Simplemente se rajó, decidió recoger sus cosas y regresó a un lugar seguro, al calor de la tranquilidad y la complacencia. Para mí eso no tiene ningún mérito.

Para mí eso, tiene todo el demérito.

 

Y algún día regresaré,

no sin mis alas y mis pies,

a mi querido y dolido,

ansiado y nunca olvidado...

Mar de Londres.

Por nadie

Por nadie

Tú, caminante buscando un camino, que dicen que haces camino al andar. Si me pidieses que te acompañara, no dudaría en mirar hacia atrás.

La Guerra Civil Española se cobró más de quinientas mil muertes de personas. Fascistas, carlistas, eclesiásticos, republicanos, anarquistas, comunistas e incluso muchos civiles, gran cantidad de ellos dejaron este mundo infeliz con su ausencia además de con un periodo de hambre, crisis y desolación tremendo.

Tú, caminante buscando un camino, que no encontrarás un camino fácil de atravesar. No quedan más que viejas historias, merecedoras de no recordar jamás.

El cebo

El cebo

No se si vosotros os preocuparéis excesivamente por vuestra alimentación diaria. Yo no lo hago, y no lo hago porque pienso que no es buena, sinceramente. De todas formas, también habría que preguntar a algún nutricionista cuál es la dieta buena, ya que alguna vez he visto diferentes teorías según las revistas que consultes o las páginas web que visites.

Diferentes cadenas de comida rápida, como Burger King o McDonald’s, han experimentado un crecimiento notorio durante la crisis que estamos atravesando. La gente prefiere comer mal y barato a bueno y no tan barato. Esto es comprensible hasta un cierto punto, ya que a la larga dicha práctica puede resultar contraproducente.

El resultado del último párrafo es que, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), uno de cada tres españoles padece sobrepeso (ahí está lo contraproducente), llevándole a tener que comprarse ropa nueva y a apuntarse a un gimnasio porque el médico le ha dicho que tiene el colesterol demasiado alto. Visto de esta manera, quizá no apetezca demasiado abusar de este tipo de alimentación.

Si nos centramos en el sabor y en la abundancia la cosa cambia (nadie me negará que una hamburguesa esta buena, y además te llena). Y abierto queda el debate cuando nos preguntamos: ¿comemos por placer o por salud? ¡Pues al menos yo por ambas! Ahora bien, intentemos entre todos encontrar un sitio en el que se pueda comer rico, abundante, saludable y, sobre todo, barato.

Seguiré buscando.

Tú y tus prejuicios

Tú y tus prejuicios

La corbata es una prenda de vestir bastante curiosa. No sirve para nada más que no sea aparentar buena clase y buenas formas, pero lo cumple a la perfección. Y lo cumple no por mérito suyo, sino por demérito de la gente que califica la educación de alguien sólo por ver cómo va vestido.

Mucha culpa de esto la tienen los empresarios. A sus directivos les exigen llevarla puesta, de modo que cuando un empleado ve acercarse una de estas prendas se caga en los pantalones. También pasa en la venta al público, por ejemplo con los vendedores de productos puerta por puerta. Estos se visten así porque saben que cuando la persona que les puede abrir se asome a la mirilla, lo hará antes a alguien con traje y corbata que a alguien con un chándal.

Cambiando un poco de tercio, algunos programas de televisión luchan contra la enorme importancia que se le da a la imagen personal en este mundo, y luego son los mismos que antes de mostrar a su propio presentador en la pequeña pantalla se tiran media hora maquillándole. En fin, contradicciones en los medios de comunicación, qué os voy a contar a vosotros.

Por lástima, la gente se siente con la necesidad de cuidar su físico para ganarse a veces el respeto. Yo sólo puedo decir que no quito importancia a la imagen, a mí me importa, pero lo primero es la salud.

Va por ustedes

Va por ustedes

Harto es como me encuentro de los blogger’s que se encargan de escribir en los principales periódicos del país con el único fin de criticar a la sociedad. Indican en los mismos su disconformidad hacia algunos famosos, hacia nuestras compras navideñas y hacia el consumismo que se va instaurando poco a poco (por poner varios ejemplos).

Lo hacen porque cobran por ello, no porque realmente lo sientan. A ellos les dicen debes escribir un artículo a la semana, y a partir de ahí se ven obligados a buscar "carnaza" con la que poder meterse.

Maleducados e incompetentes, así es como se muestran en sus entradas y así es como la gente debería de verles.

 

- ¿Tú a qué te dedicas?

- Me pagan por criticar e insultar.

- Anda, ¿y por qué criticas?

- Porque me pagan.

 

Si esto significa ser blogger, yo paso de serlo.

Miedo escénico

Miedo escénico

Por diversas conversaciones he podido comprobar que estáis algo agobiados debido a los exámenes universitarios que se aproximan. Yo también lo estoy, sinceramente, aunque a diferencia de vosotros puedo considerarme resignado a mi fracaso. Es una mala señal, pero quizá me sirva para quitarme presión de encima y, de esta manera, tener unas mayores posibilidades de aprobar.

Que inocencia la mía, ¿verdad? ¿Y qué voy a hacer si no? Paso de ponerme a llorar y martirizarme con mi inutilidad de cara a estos exámenes. Pues no, prefiero quedarme en mi cama mirando no se bien dónde. Pero pensándolo bien... ¡también puedo estudiar!

Haced lo mismo.

Ni con gusto ni con pena

Ni con gusto ni con pena

Le digo adiós de la misma manera que al 2008. La única diferencia es que yo ahora mismo no recuerdo tan bien lo ocurrido entonces como en el ya pasado año 2009.

Llegados a estas fechas solemos preguntarnos entre nosotros, y a nosotros mismos, cómo ha sido el año que acaba de terminar. Difícil respuesta esa. Todos tienen sus cosas malas como sus cosas buenas. No obstante, el mío ha sido algo extraño, y digo extraño porque los primeros meses fueron tan "no buenos" como los últimos tan buenos. Han existido momentos para olvidar, al igual que los ha habido perdurables durante toda mi vida en mi memoria. Me enorgullezco de ello, la verdad, pero aun así me alegra que haya terminado.

Ninguno sabemos lo que nos deparará la nueva década. ¿Aprobaremos los exámenes? ¿Mantendremos nuestro puesto de trabajo? ¿Nos apuntaremos al gimnasio? Quizá, pero yo os deseo que seáis suspensos, desempleados y gordos, mientras podáis ser felices.

A todos vosotros, lectores, FELIZ 2010.

Bombillas para no dormir

Bombillas para no dormir

Todo el mundo pensará que ya estamos en Navidad. De hecho yo también lo pienso desde incluso bastante antes, aunque no tanto como El Corte Inglés, en donde empieza a principios del mes de noviembre.

Señal de ello suelen ser las luces que se encarga de distribuir el Ayuntamiento para crear un ambiente navideño por toda la ciudad. Madrid de esta manera da el pistoletazo de salida al despilfarro y a las aglomeraciones por la zona centro. Todo el mundo quiere contemplarlas aunque el frío les invite a encerrarse en sus hogares.

Hace aproximadamente un año escribí una entrada llamada "Tintinean campanillas", el título iba por aquello de que es la traducción de la conocida canción Jingle Bells. Aun sigo pensando que es la mejor entrada que he escrito en mi vida, o por lo menos la que más me gustó escribir. Aquí os dejo el enlace, por si no os acordábais de ella:

http://mario17.blogia.com/2007/121001-tintinean-campanillas.php

Pero el caso es que esas luces son tan bonitas...

Incompetencia helada

Incompetencia helada

No es el primer día que nos levantamos con una bonita estampa invernal al otro lado de nuestras ventanas. Los árboles, coches, tejados y aceras quedan cubiertos con una fina (y a veces no tan fina) capa blanca a la que nosotros llamamos nieve. Quizá nos equivoquemos en parte al hacerlo, quizá porque después de un rato esa superficie tan blandita se vuelve dura como una roca y resbaladiza como el aceite.

España nos ha demostrado una vez más que no está a la altura, y en esta ocasion ante los posibles fenómenos atmosféricos que podemos sufrir. Supongo que todos estaréis conmigo al pensar que la nevada de esta mañana ha sido más bien leve, sin demasiada importancia. Pues bien, dicha nevada ha sido la responsable de numerosos cortes de tráfico y semiparalización de la capital.

Después de leer esa última frase pensaréis ¿pero nosotros no éramos un país desarrollado? Y si lo somos, ¿cómo se puede permitir que algo así deje incomunicadas a miles de personas?. Porque señores/as, yo estoy hablando de Madrid, lugar en donde tienes la posibilidad de coger el Metro y usarlo para ir a trabajar. Pero, ¿qué pasaría si no hubiera Metro? Pues un simple viaje de 17 kilómetros desde San Fernando de Henares hasta la ciudad me habría supuesto casi dos horas de mi precioso tiempo. Imaginaos en otras poblaciones.

Si cuando yo digo que prefiero el calor, es por algo.

Esto merece celebración

Esto merece celebración

Mi cumpleaños fue el pasado 6 de diciembre. Cumplí 22 años (los "dos patitos"), y la verdad es que el ambiente de festejo aquel día no fue demasiado bueno, por decirlo de una forma sosegada. Si a eso le sumamos que cada vez me deprimo más porque me hago mayor, podéis imaginar mi cara entonces.

Los regalos no fueron lo más importante, ya que como en todos los años volvieron a ser muchos y buenos. Recibí obsequios de gente que había aparecido nueva en mi vida durante el 2009, y esto significó mucho para mí. Respecto a ellos sólo puedo decir que espero mantengamos una relación duradera y que estos acontecimientos se puedan volver a repetir por mucho tiempo.

La traca final estaba aun por llegar. El jueves 10 mi equipo de baloncesto preferido, el Estudiantes, me envió un mensaje invitándome a mí y a quien yo quisiera al partido que se disputaría contra el Granada el sábado 12 a las 19:00 de la tarde. El problema residía en que ese mismo día a las 21:00 tocaba uno de mis grupos favoritos, Segismundo Toxicómano. Yo ya me había casi decantado por mi amor al deporte cuando llegué a casa y me encontré con algo que no podría haber imaginado nunca...

Abrí la puerta, mi hermano estaba tirado en el sofá viendo la tele y, después de mantener una conversación totalmente banal con él, me dirigí a cambiarme a mi habitación. Cuando entré: QUÉ?!?! Encima de mi cama yacía estirada una camiseta de ese grupo que he mencionado anteriormente, encima de la misma había una nota dedicada y, junto a esa nota, una entrada para el concierto del sábado.

Por supuesto, terminé besando a mi amor por la música.

Comprar con el deseo de cobrar

Comprar con el deseo de cobrar

Doña Manolita está haciendo su particular "agosto" en estos últimos días, y como en todos los años hasta el 21 de diciembre por la noche cuando cierre el chiringuito.

Son muchas personas las que tienen la costumbre de comprar todos los años uno o varios boletos para la Lotería de Navidad. Sueñan con que los niños del Colegio San Ildefonso de Madrid canten su número mientras corean la cantidad de 300.000€.

...

He leído en varias ocasiones lo que llevo escrito y, cada vez que lo hago, más pienso en la pasta que se lleva el Estado debido a este acontecimiento. Adquirir un décimo de estos (diez boletos por cada número) te cuesta 20€, pues si multiplicamos esta cantidad por los boletos vendidos nos resulta un auténtico dineral. Para que luego se hable de crisis...

Ahora bien, a mí seguro que no me toca, no he participado en esta farsa.

Un obsequio porque sí

Un obsequio porque sí

Los cumpleaños, los aniversarios, los santos, las comuniones, las bodas o las propias Navidades. Nos da igual, aprovechamos cualquier momento para realizar regalos a nuestros seres queridos, y no tan queridos.

Regalar se ha convertido en casi una obligación que para algunos no pasa de ser un momento la mar de comprometido. Y digo "casi" porque claro, siempre tienes la opción de no participar, pero bien sabes que si la eliges quedarás como un rácano ante todo el mundo.

Yo, personalmente, realizo regalos a quien me da la gana y cuando me da la gana. Vale que los cumpleaños son una muy buena excusa para hacerlos, e incluso tú mismo te obligas a que coincida con dicho acontecimiento, pero eso no quiere decir que tengas que regalarle algo a todo el mundo cuando los cumple.

La esencia de regalar, por si se nos ha olvidado, viene basada en que el receptor no se lo espere. Al sorprenderle se alegrará si cabe aun más, aspecto que normalmente obviamos (no, no, no, lo importante es dárselo y ya está). Hará su aparición el momento de sorpresa falsa, y la sonrisa mientras dices me encantaaa.

La intención es lo que cuenta, por supuestísimo, pero si vamos a fijarnos más en eso que en que el cumpleañero sea feliz en su día lo estamos haciendo muy mal, lo estamos haciendo fatal.

Y todo para que luego no te guste...

Vagos y maleantes

Vagos y maleantes

Para quien viva en la capital de España, Madrid, no le resultará extraño encontrarse tumbadas en la calle a personas pidiendo dinero, cantando para conseguirlo o, simplemente, durmiendo porque ya se han cansado de hacerlo. En principio no molestan a nadie, sólo llaman la atención por llevar a cabo un acto que nosotros pensamos que nunca haríamos, como es pedir limosna.

Por este motivo les miramos mal, les etiquetamos y, sobre todo, les apartamos de la sociedad en la que vivimos reduciéndoles a un inframundo en donde solamente pueden relacionarse entre ellos mismos. Sonará fuerte dicho así, pero si nos paramos a pensarlo es la pura realidad.

Hace muchos años, durante la Dictadura de Franco, existía la llamada Ley de Vagos y Maleantes. Por esta ley (y no me ciño a lo que dice la misma, sino a lo que la gente decía de ella), a todas las personas que pudieran pedir en la calle se les echaba de la misma, normalmente de malas maneras. Los guardias civiles descargaban su furia contra ellos haciéndoles ver que, si volvían a hacerlo, la paliza sería aun mayor. No hemos cambiado demasiado ese pensamiento tan retrógrado, ya que hasta no hace mucho tiempo había niñatos que se encargaban de pegar a mendigos para divertirse y porque no tenían otra cosa mejor para hacer.

Ignorándoles no les ayudamos, ignorándoles no nos ayudamos.

Cataratas sin agua

Cataratas sin agua

Son las 2:15 de la mañana y aun no me he metido en la cama. No es que no sienta sueño ni se me cierren los ojos, no, pero se perfectamente que si me acuesto ahora mismo no me voy a dormir hasta dentro de unos veinte minutos, sin dejar de dar vueltas con el fin de buscar una posición que no voy a encontrar en la misma.

Mucha gente acude a su médico de cabecera para indicarle que sufre de insomnio, no consigue dormir. Yo cuando me lo imagino pienso que debe ser una de las mayores torturas capaz de soportar una persona. No dormir... eso es privarte de uno de los mayores placeres de la vida, aunque no te des cuenta de ello. Dicen que reservamos al sueño una tercera parte de nuestra existencia, y es ahí donde se abre el debate sobre si dormir en exceso es una pérdida de tiempo o no. Para eso existen distintas opiniones.

Meses atrás escuché en un programa de radio que, recientemente, se había descubierto que lo más sano es dormir entre seis y siete horas diarias, mientras a su vez no paro de oir a los médicos recomendar ocho horas de sueño. Aunque claro, también he escuchado que los niños pequeños duermen unas 16 horas al día, mientras que las personas ancianas tienen una dificultad tremenda para encadenar más de cinco con los ojos cerrados. Puede que todos tengan razón, pero yo aun sigo despierto.

Y es cuando me siento frente a la pantalla, cuando deslizo las yemas de los dedos sobre el teclado, el momento en el que, después de buscarla durante más de veinte minutos, encuentro mi posición.

Mamá, hoy no quiero ir a la escuela

Mamá, hoy no quiero ir a la escuela

Hay días, muchos días, en que nada te apetece más que no hacer nada. Quedarse en la cama sin marcarse una hora para salir de ella, mientras en la calle está cayendo el chaparrón del siglo. Con un paisaje así todo el mundo sentiría la tentación de aberroncharse (yo el primero), pero existe algo llamado obligaciones que nos impide disfrutar de este anhelado momento, momento que seguro deseamos tanto gracias (o por culpa) de las mismas.

El caso es que si no cumples con dichas obligaciones la gente se ve con derecho a llamarte vago. Por consiguiente, para quedar bien ante la sociedad tienes que abandonar tus principios y llevar a cabo acciones que no te apetece realizar. Curiosa solución donde las haya.

Es posible que lo importante en este aspecto sean los fines, que al fin y al cabo son los que realmente nos interesan. Por culpa de los mismos tienes que soportar unos medios fuera de tu agrado, y por este motivo en innumerables ocasiones mandas a la mierda a las obligaciones. He aquí uno de los motivos por los que hay tanto paro en nuestro país, porque no en todas las ocasiones la gente deja de trabajar debido a Expedientes de Regulación de Empleo (ERE).

Pero que a mí no me llamen vago, yo soy, simplemente, algo perezoso.

Lástima y placer

Lástima y placer
No será la primera vez que hablo de la gente a la que le gusta escribir difícil (con expresiones complejas) para hacerse el intelectual, cuando saben que gran parte de sus lectores no van a comprenderles totalmente. Tampoco será la primera vez que hablo de mi libro de Sociología, y en esta ocasión no varía el motivo por el que escribí sobre el mismo.
 
Algo cambia, sí, y ese algo es el autor del libro. Hace casi un año se trataba de mi querido Julio (la entrada se llama "Leer la Socidad" y la publiqué el día 11/12/2008), mientras que ahora el nuevo sociólogo que me trata de enseñar se presenta como José Félix. Personajes ilustres donde los haya, sin duda, pero como también comenté en su día, parece que poco conocedores de la sociedad en la que viven. No lo digo por el simple hecho y finalidad de criticarles, sino porque ambos son igual de enrevesados a la hora de expresarse.
 
Quizá lo sea un poco más el actual, una persona que simplemente escribe cinco páginas cuando podría decir lo mismo y más claro utilizando una sola. Placer es el que siento cuando pienso en la imposibilidad de llevar a cabo un debate con él, ya que a lo mejor no comprendería nada de lo que me estaría explicando a causa de su vocabulario pedante, vocabulario que no podría mantener en esa conversación porque, seguramente, mientras escribía esta obra se pensaba las expresiones mas complejas antes de plasmarlas en el papel.
 
En esta ocasión creo recordar que me cobraron más por su libro que por el de Julio. Por tanto, también intentaré aprobar la asignatura para proceder a venderlo y, de esta forma, recuperar parte del dinero que me gasté en semejante joya.
 
La Sociología es una ciencia hermosa, digna de su estudio. Lástima que los sociólogos se encarguen de echar su esencia por la borda.