Tintinean campanillas

Y vaya si tintinean, lo hacen tanto que su sonido se ha extendido por toda España. Madrid esta acolapsado señores, ni en la mejor Semana Santa de Sevilla alcanzaría la décima parte del bullicio que en estas fechas hay en la capital de Hispania. Muchos dicen que son las luces (parece que esa palabra brilla más hoy en día que en cualquiera de los casi 2008 años que nos preceden), otros dicen que para ellos venir a Madrid es una cita obligada cuando llega la segunda quincena diciembre, y el frío se hace notar en nuestras petrificadas caras y narices payasas.
Al fin y al cabo el más beneficiado de este estrés es El Corte Inglés, sus ventas se disparan ante innumerables curiosos que buscan tan solo alguna novedad para estrenar quince días al año... y si tiene luces de colores y calefacción mucho mejor, es decir, nuestro reformado Galerías Preciados.
Y todo por una palabra llamada Navidad. Bueno, por esa y por otra llamada costumbre. Es costumbre en estas fechas el frío, las luces, los Reyes Magos... pero también es costumbre el derroche y la incoherencia? Alguien se equivocó al decir que en una época del año hay que ser especialmente generoso y noble con la gente, quizá fuimos nosotros los que lo entendimos mal, quizá por ese sonidito que hace que brillen nuestros ojos y nos recorran escalofríos cuando empieza a anochecer antes... pero no a oscurecer antes. Quizá por ese tintineo de campanillas.
También para ellos, Feliz Navidad.
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