Esto merece celebración

Mi cumpleaños fue el pasado 6 de diciembre. Cumplí 22 años (los "dos patitos"), y la verdad es que el ambiente de festejo aquel día no fue demasiado bueno, por decirlo de una forma sosegada. Si a eso le sumamos que cada vez me deprimo más porque me hago mayor, podéis imaginar mi cara entonces.
Los regalos no fueron lo más importante, ya que como en todos los años volvieron a ser muchos y buenos. Recibí obsequios de gente que había aparecido nueva en mi vida durante el 2009, y esto significó mucho para mí. Respecto a ellos sólo puedo decir que espero mantengamos una relación duradera y que estos acontecimientos se puedan volver a repetir por mucho tiempo.
La traca final estaba aun por llegar. El jueves 10 mi equipo de baloncesto preferido, el Estudiantes, me envió un mensaje invitándome a mí y a quien yo quisiera al partido que se disputaría contra el Granada el sábado 12 a las 19:00 de la tarde. El problema residía en que ese mismo día a las 21:00 tocaba uno de mis grupos favoritos, Segismundo Toxicómano. Yo ya me había casi decantado por mi amor al deporte cuando llegué a casa y me encontré con algo que no podría haber imaginado nunca...
Abrí la puerta, mi hermano estaba tirado en el sofá viendo la tele y, después de mantener una conversación totalmente banal con él, me dirigí a cambiarme a mi habitación. Cuando entré: QUÉ?!?! Encima de mi cama yacía estirada una camiseta de ese grupo que he mencionado anteriormente, encima de la misma había una nota dedicada y, junto a esa nota, una entrada para el concierto del sábado.
Por supuesto, terminé besando a mi amor por la música.
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