Nadie es perfecto

A diario cometemos errores. Se suele poner la típica excusa de soy humano, pero ésta no siempre es fácilmente aceptada por la persona perjudicada.
En un puesto de trabajo se pueden observar muchos. Yo, por ejemplo (y tampoco he tenido que pensar demasiado para poner uno), suelo cagarla en cosas sencillas, pero suelo hacerlo por exceso de confianza en mí mismo. Porque si alguien os dice que tener confianza en uno mismo es bueno, debéis contestarle que hasta cierto punto. La confianza es una muy mala aliada de la concentración, y por consiguiente un exceso de la misma repercutirá en un despiste que posiblemente provoque consecuencias, unas peores que otras.
Sin embargo los errores humanos no se reducen tan sólo a los actos, sino también a los pensamientos. Es más, los errores llamémosles físicos provienen de un error de pensamiento (por ejemplo, el anteriormente mentado exceso de confianza). Las creencias religiosas o algunas inclinaciones políticas son también un claro ejemplo de errores de pensamiento. Incluso quizá estos sean aun más graves, puesto que no te das cuenta de ellos hasta pasado un tiempo... eso si te llegas a dar cuenta.
Lo peor de todo es que no siempre tenemos una goma para hacer borrón y cuenta nueva. Por eso, amigos, os pido que penséis lo que decís, pero que nunca dejéis de decir lo que pensáis. Porque como diría George Orwell, la libertad significa "el derecho a decir lo que otro no quiere oír".
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