Incompetencia helada

No es el primer día que nos levantamos con una bonita estampa invernal al otro lado de nuestras ventanas. Los árboles, coches, tejados y aceras quedan cubiertos con una fina (y a veces no tan fina) capa blanca a la que nosotros llamamos nieve. Quizá nos equivoquemos en parte al hacerlo, quizá porque después de un rato esa superficie tan blandita se vuelve dura como una roca y resbaladiza como el aceite.
España nos ha demostrado una vez más que no está a la altura, y en esta ocasion ante los posibles fenómenos atmosféricos que podemos sufrir. Supongo que todos estaréis conmigo al pensar que la nevada de esta mañana ha sido más bien leve, sin demasiada importancia. Pues bien, dicha nevada ha sido la responsable de numerosos cortes de tráfico y semiparalización de la capital.
Después de leer esa última frase pensaréis ¿pero nosotros no éramos un país desarrollado? Y si lo somos, ¿cómo se puede permitir que algo así deje incomunicadas a miles de personas?. Porque señores/as, yo estoy hablando de Madrid, lugar en donde tienes la posibilidad de coger el Metro y usarlo para ir a trabajar. Pero, ¿qué pasaría si no hubiera Metro? Pues un simple viaje de 17 kilómetros desde San Fernando de Henares hasta la ciudad me habría supuesto casi dos horas de mi precioso tiempo. Imaginaos en otras poblaciones.
Si cuando yo digo que prefiero el calor, es por algo.
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