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Lo que pocos leen. Lo que yo disfruto.

Un obsequio porque sí

Un obsequio porque sí

Los cumpleaños, los aniversarios, los santos, las comuniones, las bodas o las propias Navidades. Nos da igual, aprovechamos cualquier momento para realizar regalos a nuestros seres queridos, y no tan queridos.

Regalar se ha convertido en casi una obligación que para algunos no pasa de ser un momento la mar de comprometido. Y digo "casi" porque claro, siempre tienes la opción de no participar, pero bien sabes que si la eliges quedarás como un rácano ante todo el mundo.

Yo, personalmente, realizo regalos a quien me da la gana y cuando me da la gana. Vale que los cumpleaños son una muy buena excusa para hacerlos, e incluso tú mismo te obligas a que coincida con dicho acontecimiento, pero eso no quiere decir que tengas que regalarle algo a todo el mundo cuando los cumple.

La esencia de regalar, por si se nos ha olvidado, viene basada en que el receptor no se lo espere. Al sorprenderle se alegrará si cabe aun más, aspecto que normalmente obviamos (no, no, no, lo importante es dárselo y ya está). Hará su aparición el momento de sorpresa falsa, y la sonrisa mientras dices me encantaaa.

La intención es lo que cuenta, por supuestísimo, pero si vamos a fijarnos más en eso que en que el cumpleañero sea feliz en su día lo estamos haciendo muy mal, lo estamos haciendo fatal.

Y todo para que luego no te guste...

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