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Lo que pocos leen. Lo que yo disfruto.

La muerte del tucán

Aunque ya esté finalizando la primavera, ésta va dejando coletazos de su característica más famosa, después del florecer, siendo a la vez consecuencia del mismo: la alergia.

Los propios médicos aconsejan unos mayores cuidados cuando comienza dicha estación del año. Cuidados que, sin embargo, no adoptamos casi nunca. Y así nos va, andando por la calle con el clínex de una mano y el analgésico recetado por el doctor/a en la otra. Siempre y cuando no nos encontremos en su consulta solicitándole más, claro.

Pero no solo nuestro organismo es el culpable, sino también nuestra mente. Aquí y ahora partiré una lanza en favor del polen diciendo que, después de un crudo temporal invernal, las personitas nos dejamos conmover por cuatro rayos de sol y nos falta tiempo para quedarnos en camiseta corta. ¿Consecuencia de ello? Que nos resfriamos, y luego corremos a señalar a nuestra gran madre naturaleza como única responsable de nuestros males. Egoísmo e ineptitud, esas son las principales patologías que sufren los que ahora mismo están constipados.

Viva la naturaleza, viva nuestro polen y vivaaa... aaa... aaa... aaachís!

Puto polen.

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