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Lo que pocos leen. Lo que yo disfruto.

La tilde del estrés

La tilde del estrés
El reloj de pulsera es, por excelencia, uno de los objetos más utilizados para regalar en un cumpleaños, boda o comunión. Los hay que valen muchísimo dinero cuando lo único que hacen es eso, marcar la hora. Y cada uno lo podemos ver de una manera diferente, claro está, pero en mi opinión sólo sirven para meter prisa.
 
Sí, no os habéis equivocado pensándolo, yo no utilizo reloj, pero no lo utilizo por la simple razón de que no dejaría de estar mirándolo cada dos por tres. Comprendo que mucha gente lo necesite para organizarse mejor sus actividades diarias, aunque no entiendo por qué no pueden saber la hora por otros medios. Por ejemplo, yo puedo mirar la hora en el móvil, preguntársela a alguien... incluso verla en la pantalla del ordenador que ahora mismo estoy mirando.
 
Después de decir esto cualquiera pensaría que no suelo ser puntual, cosa en la que se equivocarían. La diferencia es que yo miro la hora cuando necesito saberla por algún motivo que ahora no voy a mentar, ya que pueden ser muchos, mientras que mucha gente que lo utiliza lo hace por pura manía.
 
No diré que no le pongo límite de tiempo a las cosas que hago, porque como todo el mundo tengo unas obligaciones que cumplir, pero sí diré que no consumo tiempo en mirar dicho aparato continuamente para saber cuánto me queda para que estas comiencen.
 
Al fin y al cabo las 24 horas del día se crearon para todos y todos vivimos con ellas, así que os voy a ir dejando porque se me ha hecho tarde y tengo que hacer cosas.

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