Hoy
Hace aproximadamente una semana estuve hablando con mis padres sobre lo rápido que se pasan los días. Ellos me dijeron que, más que días, los años, y también puedo darles la razón en eso.
Cuando iba al Instituto los cursos me parecían eternos hasta el último día. No obstante, en dicho instante tenía la sensación de que todo había transcurrido muy rapidamente. Lo típico de que las cosas pasan lentas mientras las vives, pero ocupan un diminuto espacio de tiempo una vez transcurridas. Pues hoy tengo esa misma sensación, pero aún mayor.
En el momento en que una persona acepta un puesto de trabajo también está aceptando a su vez una rutina, algo que nunca se acaba. Y digo esto porque en el colegio nuestras miras siempre estaban puestas en las vacaciones de verano, o en las de Navidad. Pero aquí trabajas igual haciendo frío o calor, saliendo de noche o de día, es lo mismo. Por tanto, rara vez te fijas en el calendario, ni te marcas metas en el mismo. Lo único que haces es desempeñar tus funciones mientras las semanas y meses pasan... y eso es una pena.
Se que no soy nada original escribiendo esta entrada, pero nunca sobrará el comentario arengador para disfrutar el hoy, pues el mañana es una ilusión. Si la esperas te encontrarás después de un año mirando hacia atrás mientras piensas en todo lo que te has perdido, en todo lo que puedes disfrutar esta vida.
No pierdas tu tiempo.
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