Baila pogo
El calor reaparece en nuestro país, y parece que para definitivamente quedarse. El lluvioso invierno dio paso a una fría primavera, pero ésta ha comenzado a hacer honor a su nombre dejándonos preciosos destellos de sol. La gente empieza a llenar las calles y, no menos importante, a quitarse la ropa. Los abrigos sobran y las sudaderas empiezan a ser prescindibles, como también lo son las mantas en las camas. Ni qué decir de las calefacciones o de las puertas cerradas "para que no se vaya el aire caliente", cosa que sonaba ya demasiado repetitiva. Pero, sin duda, lo que más sobraba era ese manto gris que cubría nuestra ciudad. Todos echábamos de menos ver el cielo.
Hoy, el color preferido de todos es el azul.
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