La tía esa

Ojos mirones buscando encontrar un momento de despiste del macho dominador para... zasca! Y quitarle a la hembra. No no no, no estoy hablando de cabras montesas, tampoco esos ojos mirones pertenecerían a un macho. En toda selva hay lugares peligrosos en donde has de ser precavido cuando pases por ellos, tampoco en esta ocasión estoy hablando de una selva. Simplemente hablo de un barrio llamado Chueca dentro de una ciudad como Madrid.
Siempre se suele decir que cuando pasas por un sitio en donde hay gays tienes que tener dos ojos delante y otros dos detrás (digo dos porque estoy contando el del culo, aunque ese si quereis le podeis poner un parchecito), y una tía heterosexual en un sitio donde haya lesbianas? Yo preferiría que todas se taparan los ojos y que hicieran cosas nunca vistas, pero que yo si los tuviera abiertos. Bueno, pongámonos en su situación por un ligerísimo momento sin que ello borre la primera opinión que he escrito y que es más importante, por supuesto.
Todos los que leeis este blog (que se que no sois muchos) sabeis que no suelo hablar de mi vida personal, al menos no de una manera concreta. Eso hoy va a cambiar, hoy he tenido una anécdota digna de contar. Ahí va:
Esta misma tarde he ido con mi novia a Chueca para dar una vueltecilla, cosas normales. Andábamos sin rumbo en busca de conocer un lugar del que no sabíamos mucho, por no decir nada. Después de callejear un rato salimos a una plaza que tenía pinta de ser importante, la cruzamos hasta volver a meternos en esas oscuras calles que esconden, cómo no, cuartos oscuros dentro de ellas. Antes de salir de esa plaza pasamos por uno de esos sitios en donde se aparcan las motos, momento que aproveché para fliparme diciendo que me iba a comprar una Harley e iba a fardar con todo el mundo (haciendo a la vez la postura de los brazos abiertos y el sonido de pedos que produce la legendaria moto). Pero bueno, vayamos a lo importante... cerca de ese sitio se encontraban dos tías, de las cuales una de ellas no paraba de mirar a mi novia. Bueno, o eso es lo que me ha contado ella. Esos ojos clavados en su culo, mientras yo inconscientemente llegaba al climax montando una moto imaginaria (aquí la fémina buscaba el despiste del macho dominador para meterme todo el hachazo), ya se le habían llenado los ojos de un sexo seguro y gratis cuando ocurrió algo que no esperaba...
Me considero un tío que sabe estar en cada momento, se ríe cuando la situación es propicia para ello y se pone serio cuando ocurre lo propio (aunque algunas personas no esten de acuerdo conmigo). Algo me dijo en ese momento que mi pareja estaba necesitada de cariño y que debería avalanzarme sobre ella cual depredador contra su presa. Lo hice, llegó mi beso a sus labios a la vez que los sueños del intruso se desvanecieron y las ganas para que me muriera aumentaron en su mente.
Triunfé, mantuve lo que era mío y demostré al opresor que no siempre se gana en esta vida. Eso sí, quizá no sería recomendable que pasara de nuevo por esa plaza ya que seguro que me tienen alguna preparada para entonces. Lo que no entiendo es por qué tuve un extraño pitido en los oídos durante un rato después de que ésto sucediera...
Por cierto! En ningún momento he mencionado la posibilidad de que mi novia se negara a ese ataque y no hiciera falta que me mataran por ella, y es que a uno por matar a un perro se le llama mataperros.
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