Cesped con sabor a calimocho

En casi una costumbre se ha convertido que el comienzo de cada noche de viernes y sábado tenemos que empezarlo comprando varios litros de vino, según las ganas y personas que seamos, acompañados de sus respectivos litros de Coca-Cola, hielos, varios vasos de mini (recomendable un par más de las personas que vamos a beber, por si hay alguno defectuoso, algunos como Rober son especialistas en ello) y, a veces, algo de papear. Sin más preámbulos nos sentamos en el cesped del parque formando un grupito de personas para dar cuenta de nuestra cesta de la compra.
Surgen risas, canciones en los móviles, vaciles, más risas, historietas, meadas, más risas aun, alguna caída tonta, besos, chistes y... bastantes más risas. Momento ameno donde los haya sin necesidad de algo que no sean tus colegas y ganas de pasárselo bien... y también de beber, cómo no.
Cierto es también que no salimos del cesped el mismo número de personas que entramos en él horas antes, al menos a día de hoy. Cosa importante a cambiar por otro lado ya que, después de semejantes puntillos, lo que más ganas tiene uno es de echar ese alcohol bailando en cualquier bar donde se nos permita el paso... y no en forma de vómito, me refería a sudar y mear. Paciencia tendremos para esperar que este cambio se lleve a cabo y también ganas de fiesta cuando esto haya pasado.
Seguro que os habreis dado cuenta de que esta entrada ha sido un poco para rellenar, y si no es así... ouch! La he cagado entonces. Esperemos al menos que la policía no tenga acceso, ni aunque sea por suerte, a este blog y nos joda estas noches en el parque. Realmente el comentario era una simple tapadera para deciros que, el otro día viendo vídeos en YouTube, encontré uno bastante curioso que se titula "Canción a una novia"... y es que aunque sea para meterse con alguien, la música es preciosa.
Aquí os dejo el link:
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