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Lo que pocos leen. Lo que yo disfruto.

Brillar en la oscuridad

Brillar en la oscuridad

No me voy a poner a calcular el número de horas de noche que tenemos cada día, pero pongamos que son la mitad del mismo (doce horas). Cuando el cielo oscurece muestra sus secretos, los mismos secretos que el Sol nos priva de ver durante las mañanas, esos secretos son las estrellas.

No me diréis que mirarlas no es relajante, provocan una contraposición con el color negro del cielo que hacen que las busques e intentes unirlas para adivinar las diferentes constelaciones que existen (quien las conozca, claro). Es un momento entretenido y bonito de pasar, sobre todo si tienes a alguien especial al lado.

En mi defensa diré que yo nunca lo he hecho (me refiero a contemplar las estrellas con alguien al lado), así que no quiero que me miréis como un tío super muermo. Pero bueno, de probar se vive, y en ningún momento desecharía la posibilidad de mirar las estrellas con el sonido del mar acompañandome. El problema es que aquí en Madrid la polución muchas veces te priva de la posibilidad de ver dichas estrellas, es lo que tiene no vivir lejos de la urbe.

Que sí, a lo que iba. También existen unas cosas llamadas nubes, éstas impiden que puedas ver las estrellas y las castigan para no salir por la noche. Mira, qué curioso, lo mismo hacen los padres con los hijos de vez en cuando... puede parecer injusto, a mí me lo parece. Las estrellas dejan que las mires y las hables sin pedir nada a cambio, siempre están ahí y siempre lucen con la misma fuerza.

Hago un llamamiento para que desaparezcan las nubes, y los castigos, para que desaparezcan los enfados, y los llantos, y para que aparezcan las sonrisas... y las estrellas.

Gracias Aurora.

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