Lo importante es participar
Existen las malas rachas, pero la mayoría de veces nos damos cuenta de que atravesamos una justo en el momento que termina. No es algo que puedas calificar como inmerecido, pues a todos nos pasa, pero el caso es que continuamente las pasamos y apenas conservamos recuerdos de las mismas.
Luego están los masoquistas (como yo) que parece que no quieren salir de ellas y vuelven a la línea de salida una y otra vez. Son acciones completamente involuntarías, pasionales. Acciones muy difíciles de controlar cuando sabes que, sí o sí, solamente van a servir para hacerte daño.
Aún así seguimos. Luchamos por una causa perdida dándonos por satisfechos si encontramos únicamente migajas. Somos felices a ratos, y ello eclipsa cualquier momento de tristeza e impotencia que solemos atravesar (no siendo pocos). Queremos lo que realmente ansiamos conseguir, no a nosotros mismos.
El que quiere más siempre pierde.
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