A la mañana siguiente

El momento de levantarnos después de habernos emborrachado es un verdadero suplicio, un sinvivir.
Eso es lo que muchos pensareis acerca de la resaca, esa gran compañera y tan poco amiga. Bueno, os daré indudablemente la razón, ahora mismo no podría oler el ron sin vomitar dos segundos después de haberlo hecho. Se nota que hace poquitín me he pillado una buena eh!
Muchos jóvenes (y no tan jóvenes) no se piensan dos veces el emborracharse, y no les importa demasiado el tener un dolor de cabeza enorme a la mañana siguiente o no dejar de abrazar al retrete de su casa. Yo me puedo incluir entre ellos porque lo he hecho, pero ello no quita con que lo etiquete de una actuacíon irresponsable. Por qué lo llamo así? Pues por la simple razón de que varias veces no merece la pena la fiesta y el pedo que te has metido para el cuerpo el día anterior, si luego al día siguiente no puedes ni con tu vida. El caso es que mientras estas en el lugar del crimen no lo piensas, cae copa tras copa sin aviso previo y tú no haces ascos a nada. No es coña! En serio, hay veces que te ves morir!
Resulta inevitable preguntarse cómo prevenir dicha resaca. Yo lo voy a contestar de la manera más sencilla de todas... no bebiendo. Eso es lo que pienso hacer yo a partir de ahora en lo relacionado al alcohol. Esta vez he llegado demasiado lejos y pienso que me considero capaz de pasarmelo bien con mis amigos sin la necesidad de pillarme un pedo de cojones.
Digo esto porque me comprometo con mi blog y con todos los que esteis leyendo esta entrada a que, a partir de ahora, no voy a volver a pillarme una borrachera de las que se te olvidan las cosas. Beberé, eso sí, pero siempre con prudencia.
Ahí queda dicho. Ahora les toca el turno a esos que siguen castigando su hígado con garrafón del malo, a ver qué me dirían a la mañana siguiente.
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