Versos y versículos, textos y testículos

De vez en cuando me da por utilizar un vocabulario sensiblemente elaborado para plasmar mis composiciones de una manera profesional (mierda! Ya lo estoy haciendo!).
Pues si gente, mucha gente como yo es amiga de utilizar palabras algo ambiguas para expresar cosas tremendamente simples. Por ejemplo, pasa mucho a la hora de describir las funciones de un trabajo o el mismo (se necesita personal para la distribución de productos alimenticios, en concreto frutales, de cara al público en un centro de venta próximo a la localidad de San Fernando de Henares, ahora hagámoslo más fácil, se necesita frutero para mercado en Coslada). Habrá quien diga que la primera expresión es mas educada y, por tanto, mas adecuada. Yo le podría decir que esa misma pregunta se la haga a una persona que necesita plátanos, que al fin y al cabo son las que ponen el dinero.
La comunicación es, según el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), la acción y efecto de comunicar o comunicarse, y la transmisión de señales mediante un código común al emisor y al receptor. Acaso un lenguaje en ocasiones bastante ambiguo es común para todo el mundo? Yo pienso que la comunicación se creo como herramienta del entendimiento entre las personas, y he dicho entendimiento. Qué es más entendible, un lenguaje elaborado y complejo o uno no elaborado y simple? Acaso el simple no es educado? Deberíamos de establecer un término medio, díganselo al señor Saramago.
Ni se os ocurra pensar que yo lo utilizo, por favor, esto es periodismo de calidad... no el que estudian los universitarios.
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