Buscando estrellas

Una vez, cuando yo era pequeño, me dijeron aquello de que si por la noche veías con nitidez las estrellas, el siguiente día sería soleado y el cielo de color azul turquesa. Pobre de mí, que pensaba que esa era una predicción cuanto menos de una pitonisa, o algún fenómeno físico impresionante que dejaba que las estrellas pudieran ser observadas para avisar de un bonito día. Bueno, dejaré de dejarme mal a mí mismo a partir de ahora porque esa no es la finalidad de esta entrada. Las estrellas pueden verse porque no hay nubes! Y las nubes son las que te impiden ver el sol... por si alguien aun no lo sabía.
También pensaba que si el cielo estaba nublado aquí, estaría nublado en todos los puntos y altitudes del planeta. Menos en el espacio, donde siempre era de noche. Cosa que me quedo clara la primera vez que monté en avión, ya que por encima de las nubes el día siempre es soleado.
Un tiempo como el de hoy hace que estés decaido, aunque bueno, así se llenan los pantanos. El caso es que, cuando hace un tiempo de estas características siempre te jode ese plan que tenías pensado desde hace días o semanas. El mejor ejemplo que podemos poner es el de la Semana Santa, cuántas procesiones se habrán quedado en sus iglesias por culpa de las lluvias. Y es que el tiempo está loco, tanto hace un solazo tremendo en el mes de diciembre o enero como se nos pone a llover durante una semana entera en abril, aguas mil. Sin embargo, siempre nos quedarán cosas provechosas para hacer como estudiar, leer o, sí, escribir una entrada en el blog.
Desde entonces, me gustaría montar en avión todos los días.
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