Me considero masoquista

El término masoquismo significa una "complacencia a sentirse maltratado o humillado" según nuestro querido Diccionario de la Real Academia Española (DRAE). Pues bien, desde hace un tiempo me considero masoca tanto física, que es de lo escribiré ahora mismito, como sentimentalmente... aunque a mí no me complace para nada.
Supongo que todos o muchos de vosotros sabréis que hace unas semanas me volví a torcer mi tobillo derecho y, como consecuencia de ello, me hice un esguince de la hostia con su hinchazón correspondiente. También, desde hace un poco menos voy a un fisioterapeuta dos veces por semana, un fisioterapeuta que me cobra 15€ por sesión y al cual he ido cinco veces... 75€ llevo gastados (eh, deberíais de valorar esta cuenta matemática ya que yo y los números jamás nos hemos llevado bien, algún día me olvidaré de contar hasta 10 como futuro propósito).
El caso es que, este profesional encargado de reforzar mis ligamentos, descarga su mala uva que trae de su casa por posibles discusiones con su mujer/querida/la otra o hijos/hijastros/sendos penaltis, eso ya no lo sé, en estos, utilizando sus pulgares como armas, y vaya pulgares! Me mete los dedos (en el tobillo, claro está) haciéndome un daño infernal que aguanto de manera heróica sin apenas quejarme (solo lloro para llenar dos cubos de 8 litros de capacidad). De verdad, salgo más cojo que la mula de mi abuelo cada vez que acudo a su consulta, y yo no me siento mejor. Es más, no estoy mintiendo, yo no digo que me duele algo porque sí, a mí no me duelen las cosas por amor al arte, si digo que me duele... es que me duele!
Todo el mundo me dice que él es el que sabe de estas cosas, poco a poco te empezará a doler menos, si no dejas que te duela ahora, te seguirás haciendo más esguinces... vale, yo respeto la opinión de esta gente que me la expone pero qué coño, éste es el tercer "fisio" al que voy desde que tuviera mi primer esguince a las doce años, y ninguno de ellos me ha conseguido solucionar el problema que tengo. Ah! Pero eso sí, a todos les he pagado y bien, porque no veáis la pasta que se lleva un tío de estos por urgarte de mala manera en donde más pienso cada día que no deberían urgar.
Yo ya me escudo en que a algo bueno me tiene que llevar esto a mí y en que mi fisioterapeuta tiene muchos más clientes, así no me siento tan gilipollas. Pero bueno, ya sabéis lo que decía aquel refrán de a mal de muchos consuelo de tontos.
Total, por mucho que me pueda quejar tengo muy claro que seré el primero en sentarme en la sala de espera para entrar en su consulta el próximo miércoles y el que, después de sufrir como un descosido, le pague sus dudosamente merecidos 15€.
2 comentarios
Mario -
Por cierto, eso de testigo lo acepto siempre y cuando no me pueda llevar nunca a sentarme en un tribunal.
Disfruta de la noche.
exotica -