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Lo que pocos leen. Lo que yo disfruto.

Lo siento pero no

Las primeras maravillas del mundo deberían de ser las propias personas, aunque también somos las primeras causantes de su deterioro y próximo final. Hemos construido la mayoría de lugares más preciosos del planeta, así como cuidado o reformado cuando ha sido necesario. Hemos llevado a cabo unos avances tecnológicos que han permitido sentirnos cómodos y seguros, que nos han alargado nuestra propia esperanza de vida, o permitido que podamos relacionarnos con personas de todo el mundo.

Pero aun así somos culpables. Se nos califica sin pudor como los mayores depredadores que existen, como algo contra lo que hay que luchar sin darnos cuenta de que la solución se encuentra en nuestro interior. Un interior que, por cierto, no tengo claro que podamos llegar a descubrir.

La naturaleza cambia al ritmo del ser humano, siendo además el único salvador de la misma. Las catástrofes se han sucedido cual alarma para avisar que todo está empeorando, como ese despertador que nos informa de la hora en la que tenemos que abrir los ojos.

Abrámolos. Todo nos lo debemos a nosotros.

1 comentario

Dani -

http://www.elpais.com/vineta/?d_date=20100904&autor=Erlich&anchor=elpporopivin&xref=20100904elpepuvin_1&type=Tes&k=Erlich