Lo mal que saben las uñas

Las noticias. Las malas o buenas noticias. A menudo nos llegan sin que les prestemos la mayor atención, y no por ello dejan de ser importantes. Tan sólo no pensamos en su llegada, ni en su condición de felicidad o tristeza que nos puedan aportar en cuanto las conozcamos. Por otro lado, muchas veces también nos tiramos no poco tiempo esperando una noticia que no llega, una noticia quizá menos importante.
El caso es que la mayoría de las veces sabemos cuándo nos la van a dar, pero aun así nos mostramos impacientes por que llegue sabiendo que eso no va agilizar ningún proceso, en realidad lo empeora. Te pones nervioso, piensas en lo malo, piensas en lo bueno! Todo mientras se te va cayendo el pelo del estrés, el caso es no quedarse sin hacer nada mientras estás esperando.
La gente te dice no te rayes tío, lo que tenga que ser será y punto. Eso me hace especialmente gracia, creo que lo peor que puedes decirle a una persona que está rayada es que no lo haga. Acaso se creen que es controlable? No, no lo es, no creo que nadie se ponga nervioso y lo pase mal porque le mole hacerlo. Es más, la razón por la que queremos que llegue dicha noticia cuanto antes es porque queremos dejar de rayarnos.
Un problema que tiene esto del estrés es el riesgo a precipitarse, es decir, puedes hacer cosas que tienen difícil repercusión debido a tus nervios. Algo aconsejable es que, antes de hacer algo que pueda influir en la noticia que estás esperando, te lo pienses un par de veces y seas consecuente con tus actos. Qué bonito ha quedado! Ahora inténtaselo explicar a alguien que lo esté sufriendo, bonita hostia te puedes llevar.
Y es que ya casi no me quedan uñas.
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