La vida puede ser maravillosa

Creo que es de las veces que más me ha alegrado escribir sobre baloncesto en este blog. Será porque nuestra selección ha conseguido algo que nunca antes se había llevado a cabo, el oro en el Eurobasket.
En el mes de agosto el pasado párrafo no habría sorprendido a nadie. Es más, lo que habría sorprendido es que no lo consiguiéramos, pero ese pensamiento se suicidó durante los dos primeros partidos de la liguilla en la primera fase. Perdimos de 9 contra una recuperada y rejuvenecida Serbia que más tarde sería medalla de plata, ganamos de 8 a una primeriza Inglaterra que estuvo a punto de mandarnos a casa (a falta de cinco minutos íbamos 4 abajo), y por fin se vieron destellos de recuperación en la victoria por 6 puntos ante Eslovenia, que terminaría cuarta al finalizar el torneo.
No contentos con lo que nos habían hecho sufrir, nuestros jugadores perdieron el primer partido de la liguilla de la segunda fase por 3 puntos ante Turquía. He ahí cuando se produjo un gabinete de crisis, que tuvo como consecuencia sendas victorias con solvencia ante lituanos y polacos en los dos partidos restantes de dicha fase.
Llegamos a cuartos de final más que acojonados, nos enfrentábamos contra la Francia de Tony Parker que había ganado los seis partidos disputados hasta el momento. Puro trámite, les metimos un buen meneo por 20 puntos de diferencia y nos presentamos en semifinales, donde nos esperaba la muy típica y no menos incómoda Grecia. Pero se quedó en eso, porque también les endosamos un buen saco de puntos (18 arriba) sin que nos llegaran a poner en serios problemas en algún momento del partido.
La final contra Serbia, no podía ser otra, nos habían ganado el primer partido del torneo causándonos muchísimos problemas, y existía sed de venganza. En semifinales se habían cepillado a Eslovenia con prórroga incluida, Teodosic sería su gran estrella con 32 puntos... aunque en la final no fuera capaz de superar los 5. Nada, como en los anteriores partidos, un paseo, la bocina final sonó con el marcador de 85-63 favorable a los nuestros.
Hay que aplaudir a todo el equipo español, en especial a Navarro y Rudy, que fueron grandes estrellas. Mención aparte merece Pau Gasol, merecido MVP del torneo y salvador en los peores momentos. Ahora bien, el año que viene toca Mundobasket y habrá que defender el oro conseguido en Japón hace ya tres años.
Esperemos que estos triunfos nos duren mucho porque, como bien dice Andrés Montes, la vida puede ser maravillosa.
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